En la ciudad del viento, la energía eólica brilla por su ausencia

Comodoro Rivadavia es la ciudad del petróleo, pero también la del viento; con sus vaivenes, la energía eólica muestra el pasado, el futuro y una luz al final del túnel

 

Los molinos de viento en Comodoro Rivadavia conviven junto a las torres extractoras de petróleo.
Foto 1 de 4

La semana pasada tuve la gran suerte de ser invitado al evento Chubut Emprende en Comodoro Rivadavia para contar la historia de Sustentator. Agradezco a los organizadores por la invitación y me quedé muy contento con la hospitalidad, buena onda e interés por el tema de la sustentabilidad que mostraron los más de 500 asistentes. Como apasionado de las energías renovables, le pedí a mi primo Alejandro que vive hace años en Comodoro que me acompañara en una recorrida por el Parque Eólico Antonio Morán que queda a pocos kilómetros de la ciudad. Enseguida me llamó la atención ver que el parque que cuenta con más de 20 aerogeneradores de entre 400 y 750 Kilowatts estaba totalmente quieto a pesar de que el viento soplaba con gran intensidad. A pocos minutos del recorrido lo bauticé “el cementerio”.

Al día siguiente, me reuní con el Ing. Ismael Retuerto Director Técnico de la empresa NRG Patagona, una empresa local dedicada exclusivamente a la fabricación y montaje de aerogeneradores de Alta Potencia, quien me ayudó a interpretar la situación. Cuando se construyó el parque hace unos 20 años, la energía eléctrica no estaba tan subsidiada como ahora. A medida que aumentaron los subsidios, la Cooperativa Eléctrica de la ciudad (titular del parque) fue perdiendo el interés en el parque luego de mucho esfuerzos en reponer en servicio las turbinas que se iban deteriorando por efecto de vientos superiores a los de su diseño, decayendo los mantenimientos necesarios. Poco a poco, todas las unidades fueron quedando fuera de servicio. Es importante destacar me explicó Ismael que las máquinas cumplieron con la energía que habían prometido generar y con buena parte de su vida útil en menor tiempo por haber sido desarrolladas para condiciones de vientos imperantes en Europa, donde funcionan la mitad del tiempo y con vientos que son de la mitad de intensidad.

Si bien la Patagonia Argentina tiene las mejores condiciones del mundo para la generación de energía eólica, es importante ser preciso con la ubicación de los parques, también de los molinos individuales y esencialmente utilizar aerogeneradores diseñados específicamente para estas condiciones. La topografía puede llegar a crear fluctuaciones en los vientos de más de 100 por ciento. El viento promedio puede por ejemplo ser de 12 m/s pero las ráfagas alcanzar más de 28 m/s. Esto es en términos de ingeniería eólica, un viento Clase I. Estas fluctuaciones castigan al aerogenerador fatigando sus componentes de manera notable si no están calculados para esos esfuerzos. Cuando se construyó el parque, me explicó Retuerto, el sector tecnológico a nivel mundial no disponía del conocimiento que hoy existe en materia de caracterización de los vientos, y en la importancia de la ajustada selección que deben tener los equipos, especialmente para condiciones tan exigentes cómo las de Patagonia. La energía eólica era una industria mucho menos avanzada de lo que es ahora.

Molinos de viento del parque eólico Antonio Morán

NRG Patagonia, respondiendo a un pedido de colaboración de las autoridades locales y provinciales, realizó con costos a su cargo el año pasado, un estudio completo para “resucitar” el parque. La empresa analizó cada una de las unidades y realizó una propuesta de reparación optimizando las piezas existentes y disminuyendo las que hay que comprar dado que todas las máquinas son extranjeras y en muchos casos son modelos ya fuera de producción de la danesa Micon y la española Gamesa. A cambio de realizar esta gestión de reparación el potencial interesado en resucitar el parque le sumaría tres unidades de su aerogenerador NRG 1500 Clase 1 de 1500 Kilowatts. El mayor desafío es, en la actualidad encontrar dicho interesado dentro del marco de una energía eléctrica que proviene de quemar combustibles fósiles (gas y fuel oil) en gran parte importados (13.000 millones de dólares en 2013) y que además cuenta en la actualidad con fuertes subsidios. Para ello propusieron a la Cooperativa gestionar juntos un contrato de abastecimiento de energía eléctrica por una duración de 15 años al sistema nacional por medio de los alcances de la Resolución N° 108/11 de la Secretaría de Energía de la Nación. Como siempre la falta de financiamiento ha imposibilitado el buen propósito de rehabilitar el parque más antiguo de Argentina. ¿Otra materia pendiente, no?.

El directivo de NRGP me llevó luego a un sitio donde se respira el futuro eólico, el Parque Eólico el Tordillo, a 35 km al oeste de la ciudad de Comodoro en el medio de los yacimientos de Tecpetrol e YPF. Allí se encuentran en funcionamiento una unidad de IMPSA de 1.5 MW y un NRGP Clase 1 también de 1.5 MW. El NRGP estaba en funcionamiento, y está entregando energía al sistema interconectado nacional desde hace 3 años a través de Vientos de la Patagonia 1 SA empresa constituida en un 80 por ciento por ENARSA y un 20 por ciento por la Provincia del Chubut.

Allí los ingenieros Francisco Pujana y Williams Hughes de NRGP, me explicaron que el NRGP 1500 es un generador de Velocidad Constante con control de paso de palas que tiene un 50% de fabricación nacional. Básicamente, las palas, su caja multiplicadora y el sistema de control son importados. El resto es fabricado y ensamblado en el país, adquiriendo gran importancia el nivel de proveedores argentinos que ha logrado desarrollar la firma patagónica, destacándose la fabricación del chasis y del núcleo de palas fundido como el cobertor de todas las partes en fibra de vidrio. La filosofía detrás de la máquina es que sea lo más básica posible para poder realizar mantenimiento con piezas que se encuentren en el país. Se privilegió la simpleza utilizando más piezas mecánicas (caja multiplicadora) que electrónicas. La torre es de 70 metros, y las palas de 32 metros. El generador gira a una velocidad nominal de 1500 rpm y genera con velocidades de viento de entre 4 m/s y 25 m/s. Genera corriente trifásica a una tensión de 690 Volts y 50 Hz que es luego aumentada a 13.200 Volts a través de un transformador e inyectada hasta el troncal del Sistema Interconectado Nacional de 132.000 Volts en la Subestación Transformadora El Tordillo.

Además NRGP actualmente desarrolla su modelo Clase II (un aerogenerador de Velocidad Variable Doble Alimentado, también con control de paso de palas) en un trabajo conjunto con la Universidad Nacional de la Patagonia, que ha encontrado eco en el Ministerio de Ciencia y Tecnología de la Nación, que cofinancia el proyecto. Prevén ponerlo en marcha en el último trimestre de 2015 en el actual Parque Rawson, mediante un convenio comercial ya firmado con GENNEIA (titular del mismo). Con este nuevo modelo la empresa de capitales patagónicos dispondrá de modelos de aerogeneradores aptos para toda la geografía argentina.

Los vientos de Clase I son los más fuertes y se ubican en la Argentina en la sección de continente ubicada desde Comodoro Rivadavia y el extremo sur. Los vientos de Clase II se presentan en la franja costera y central de la Provincia de Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe y parte de otras provincias del centro del país como también en toda la Patagonia al norte de Comodoro Rivadavia. Hay que destacar que la gran mayoría de los parques eólicos europeos se encuentran en zonas de Clase II donde los molinos entregan energía un 25% del tiempo en cambio en nuestras zonas I y II se entrega entre 30 y 50 por ciento del tiempo. Felicito a NRG Patagonia y a su gente.

Esta vez no tuve la suerte de subirme al aerogenerador como en Dinamarca o La Rioja dado que la unidad estaba en funcionamiento y mi conciencia no me permitiría parar de generar energía perfectamente limpia viendo decenas de máquinas bombeando petróleo en el horizonte.

Rodrigo Herrera Vegas es co-fundador de Sustentator.com.

Nos interesa tu opinión