Chile se ha convertido en el principal mercado de energías renovables gracias al desierto y la costa

En un reportaje, Bloomberg trazó un mapa con el panorama energético del país y cómo toda la atención se ha volcado a proyectos renovables, los que desde la misma industria ya reconocen que puede resultar más barato que las fuentes convencionales.

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Con el desierto más soleado en la Tierra, una costa azotada por el viento y limitados suministros de combustibles fósiles, el norte de Chile se ha convertido en el principal mercado mundial de energía renovable.

El gobierno de la Presidenta Michelle Bachelet ha aprobado 76 proyectos de energía solar y de viento desde que asumió el poder el 11 de marzo.

Compañías de energías renovables están llevando a cabo contratos para suministrar electricidad a las minas de empresas como Anglo American Plc y BHP Billiton Ltd., que consumen un tercio de la energía del país.

La energía renovable de hoy es más barata que la electricidad vendida en el mercado spot de Chile, y con una demanda mundial de cobre al aumento, también aumentará la necesidad de energía en las minas del remoto desierto de Atacama.

Los proyectos eólicos y solares que han sido aprobados requerirán de hasta $ 7 mil millones para llevarse a cabo.

“Chile es el mercado con el mayor nivel de actividad en el mundo”, dice Ben Warren, jefe del equipo de energías renovables de Ernst & Young LLP, en una entrevista telefónica desde Londres.

Pattern Energy Group LP, ya terminó El Arrayán, el parque eólico más grande de América Latina en agosto pasado, un proyecto de 115 megavatios.

La compañía norteamericana tiene un contrato para suministrar energía a la minera de Antofagasta Plc y su mina de cobre Los Pelambres, ubicada en lo alto de las montañas de los Andes, a 129 kilómetros de distancia del parque eólico.

La compañía también está planeando una granja solar en la región de Atacama.

PAÍS FAVORITO

“Chile es nuestro país favorito”, dijo el presidente ejecutivo de Pattern Energy, Michael Garland, en una entrevista. “Tiene una buena economía, un entorno político estable y es un poco como una isla energética con pocos recursos energéticos propios”.

Chile importa más del 90% por ciento de sus combustibles fósiles y paga las tarifas eléctricas más altas de América Latina. Cinco años de sequía han agotado los embalses en las represas hidroeléctricas, lo que hace a Chile más dependiente del carbón y el diésel para las plantas de energía.

“Hemos pasado de una tormenta perfecta a una tormenta permanente”, dijo Carlos Finat, director de Acera, la Asociación de la industria de energía renovable de Chile. La electricidad en el mercadospot cuesta US$ 130 por megavatio-hora.

Si bien los acuerdos de compra de energía solar y eólica suelen ser confidenciales, reconocen que los costos de energía renovables son menores, de acuerdo a los datos del regulador nacional de energía.

COSTA AZOTADA POR EL VIENTO

El potencial renovable del país puede compensar la escasez en la red, dijo Finat.

Chile cuenta con 4.000 kilómetros de costa con viento. Tiene 137 volcanes que se están evaluando como posibles sitios para plantas de energía geotérmica por la italiana Enel SpA y la neozelandesa Mighty River Power Ltd.

El desierto de Atacama es el lugar más seco y soleado en la Tierra, muy apropiado para proyectos de energía solar.

Eso estimuló a Bachelet a anunciar una serie de medidas destinadas a paliar la crisis de energía, incluyendo planes para un tercer terminal de gas natural licuado para importar combustible desde los campos de shale gas en Estados Unidos.

Chile ya cuenta con una ley que exige a los usuarios industriales, incluyendo a las empresas mineras, que el 20% de su energía provenga de fuentes renovables para el año 2025.

Las empresas mineras como Anglo, BHP y la estatal Codelco están considerando invertir más de US$ 100 mil millones en una nueva generación de minas de cobre, y deben garantizar un suministro energético fiable.

“Codelco considera a las energías renovables fundamentales”, respondió la compañía por correo electrónico, agregando que la energía eólica y solar “permitirá la entrada de nueva capacidad instalada en medio de la escasez de nuevos proyectos de generación, que reducen las emisiones de gases de efecto invernadero y ayudan a la red nacional de energía a depender menos de petróleo, carbón y gas natural licuado”.

PROYECTOS SOLARES

Solarpack Corp. Tecnológica comenzó a operar en septiembre un proyecto solar de 25 megavatios que abastecerá a la mina de cobre Collahuasi, propiedad de Anglo American y Glencore Plc.

SunEdison Inc. completó en junio el proyecto Amanecer, el mayor de Atacama, que abastecerá con 100 megavatios las minas de hierro de propiedad de Cap SA.

La compañía St. Peters, con sede en Missouri, gastaría mil millones de dólares en proyectos fotovoltaicos en la región.

El 3 de septiembre anunció un contrato de venta de energía de la granja solar Javiera –de 69,5 megavatios– a la mina de cobre Los Pelambres de Antofagasta.

“A pesar de ser un mercado pequeño, atrajo a todos los jugadores porque tenemos importantes tasas de crecimiento”, dijo Finat.

“Tenemos reglas económicas claras y estabilidad política. Y hay una gigantesca cantidad de recursos sin explotar de energía renovable”, sentenció.

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